sin explicaciones ni sobresaltos.
Evitó las preguntas
feroces e innecesarias.
Desempolvó algunos muebles,
dio de comer al perro.
Dijo una... o dos palabras.
Ventiló la habitación del fondo.
maldijo en silencio al vecino del quinto.
Apiló unos libros, dos o tres fotos.
Me miró.
Y ya no fui azul, ni ella verde.
Secó unas lágrimas delatoras.
Y se fue de mi vida sin dejar rastros.

Qué simple y cruda manera de escribir... un abrazo.
ResponderEliminar