viernes, 15 de junio de 2012

Silencio y Gris

Silencio...
Gris y estúpido.
La luz se me niega.
Y tu voz ya nada me dice.

Otro día más.
Otra llaga.

Cuántas eternidades
tendré que esperar.

Y la angustia crece.
Y este dolor que se asemeja
a un día de otoño.
Y la nostalgia.
Y todo eso que ya sabés.

Me pregunto si todavía estoy vivo.
Interrogo al espejo.
Soy el mismo?
El mismo que conociste?

Silencio...
Gris topo, peltre, plata.
Siempre gris.

El idioma que inventamos
perdió sintaxis, semántica.
La inmortalidad que gritamos
se nos muere entre las manos.

Invoco a los dioses del retorno,
debo exorcizar esta ausencia.

Silencio...
Muere este sueño.
Agoniza este puño.
Se desangra la esperanza...

lunes, 11 de junio de 2012

Ruego crepuscular

Te Amo.
Fluye este ruego
desde mi vientre hasta tus manos.
No cobijes la ilusión de una apariencia.
No ofrezcas caricias sin dolor.
No las quiero.
No las creo.
No inventes crepúsculos velados.
No me sueñes azul,
ni me vistas de príncipe eclipsado.
Tengo sangre en los ojos
y gorriones en las manos.
Y te amo así.
Desde este cautiverio.

Y te amo así,
con segundas
y terceras intenciones.

Y te amo así,
sin interrogantes,
sin voluptuosidades innecesarias.

Te propongo esta utopía.
Este camino a medias.
Este grito que atesoro ancestralmente.

Quiero ser a tu antojo.
quiero que seas caprichosamente mía.

No tengo más dudas.
Ya no.
Este amor es tan cierto
como esta tarde de otoño.
y me invade las entrañas,
la piel,
y los párpados.

domingo, 10 de junio de 2012

Y se fue

Regresó esa mañana,
sin explicaciones ni sobresaltos.

Evitó las preguntas
feroces e innecesarias.

Desempolvó algunos muebles,
dio de comer al perro.

Dijo una... o dos palabras.

Ventiló la habitación del fondo.
maldijo en silencio al vecino del quinto.

Apiló unos libros, dos o tres fotos.

Me miró.
Y ya no fui azul, ni ella verde.

Secó unas lágrimas delatoras.
Y se fue de mi vida sin dejar rastros.

jueves, 7 de junio de 2012

Hoy me duele...

Hoy me duelen las miradas.
Y los gestos resignados.
Y los rostros curtidos.
Y la pena de tantos otros yo...


Con el frío que cala los huesos.
Con el frío que aniquila sueños.
La esperanza los esquiva. Les da la espalda.
Quiero abrazarlos. Abrazarme un poco.
Y de pronto odio mi casa. Y mi estufa.
Y mi cama calentita.
Y el aroma de esta sopa.

Hoy no tengo sonrisas.
Hoy no quiero fingir que no me importa.
Que no me duele.
Que no muero un poco cada vez que los miro a los ojos.