Sólo creo en la mirada atenta y aturdida que recibo de mi espejo.
Solo creo en la mentira transmutada de estos labios de escarcha.
Me pongo a salvo esta noche. Sin rodeos y sin culpas.Me doy una mano. Me doy las dos. Y me rescato.
Herido pero entero. Me declaro vencedor. Guerrero desvelado.
Incansable.
Qué franca esa sonrisa. Qué genuina esta palabra.
Me sangran las pupilas. Me duelen las venas. Suplica mi garganta.
Y sin embargo, qué integro homenaje a esa fuerza irrebatible.
La vida fluye. Inunda. Desborda.
Y soy cántaro nuevo.
Paciente y dispuesto.
La vida empuja.
Alienta. Cobija.
Y soy este hombre renacido.
Con los sueños intactos.
Y el horizonte a la vista...
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